sábado, 16 de marzo de 2013

Conoce a Olympia, el personaje principal de la trilogía de Melanie Alexander...

Ayer la autora Melanie Alexander, nos sorprendía en su blog oficial, con una entrevista a uno de sus personajes protagonistas que acabó en ¿desastre?.
Al parecer, Olympia, no estaba nada dispuesta a poner de su parte y decidió ir a su rollo.
Conoce un poco más la personalidad de este loco personaje de la saga "El grimorio de los dioses".


Mel: Bienvenida Olympia, me gustaría preguntarte, ¿por qué crees que deberían conocer tu historia?

Olympia: Estoy un poco nerviosa, es la primera entrevista que me hacen. Bueno, no, no estoy nerviosa por hablar, porque yo hablo hasta por los codos, lo que me incomoda es que tu sangre huele demasiado bien, Melanie. Y Carel está demasiado ocupado salvando el mundo para alimentarte. Como no vayas rapidito, de aquí no sales enterita...

Mel: Vale, me parece perfecto, pero ¿podrías responder a mi anterior pregunta?

Olympia: Oh, sí. Lo siento. La pregunta. ¿Cuál era? Joder, puta sangre.

Mel: ¿Que por qué crees que deberían conocer tu historia? (Está espesita hoy la pobre).

Olympia: Pues por que sí. Porque conmigo pasaran por todos los momentos habidos y por haber. Soy una vampira sedienta de sangre a la que le encanta la guerra, la lucha, y como no, el sexo. Todo en la vida hay que decirlo y yo no me escondo ante nada ni nadie. Bueno sí, escondo mi condición a la humanidad, pero eso es de cajón, aunque alguna que otra vez debo reconocer que se me fue la pinza y casi hago que nos descubran a todos. Ahora no vayas a ser tú la que nos delate a la humanidad, por que te aseguro que no saldrás con vida.

Mel: Eh, relaja la raja maja, que al fin y al cabo soy yo quien escribo sobre tí y puede cortarte el pescuezo a la primera de cambio.

Olympia: ¿Me estás amenazando?

Mel: ¿Lo estoy haciendo?

Olympia: ¡Uy lo que me ha dicho! No busques guerra conmigo, rubita de bote, porque la encontrarás. Y te recuerdo que yo soy vampira y tu una simple humana con una fecha de caducidad.

Mel: ¡Mira como tiemblo! Pero bueno, estás aquí para responder, no para discutir conmigo, de eso ya tendremos tiempo mientras te puteo en el tercer libro.
Háblame de Carel. Todo el mundo sabe que es un arrogante, sexy, que vuelve locas a las tías. ¿Cómo te tomas que el resto de féminas del planeta se quede con la boca abierta al verlo?


Olympia: Tremendamente mal. Carel es mío y quien lo mire que se despida de los ojos. Soy muy posesiva con lo que me pertenece. Ni perdono, ni olvido. Así que si alguna lectora quiere llevarse a MI Carel a la cama, que se prepare para morir, porque la zorra que llevo dentro (y que sale muy amenudo últimamente), va a matar a aquella que ose acercarse a Carel.

Mel: Yo quiero llevármelo. ¿También me matárías?

Olympia: Por supuesto, tú no te libras. Aunque lo hayas creado, lo has creado única y exclusivamente para mí.
Mel: Eso ya lo veremos. Hay muchas cosas todavía por ver. Te recuerdo que tu historia comienza con "Recuerdos" y continúa con "La búsqueda", pueden pasar muchas cosas que ni tu misma te imagines. Y después viene "Inframundo". ¿Qué crees que voy a hacer contigo?

Olympia: Putearme. Se te ve en la cara de bruja que tienes. Te gusta hacérmelas pasar putas y te enorgulleces de ello. Eres mala. Muy mala.

Mel: Creo que no tanto como tú.

Olympia: Oh, por supuesto que sí. Solo que lo escondes, pero sabes que soy tu lado malo.

Mel: Vale, Oly, lo admito. A veces me gustaría ser cómo tú, pero como no lo soy, te puteo. ¿A qué mola?

Olympia: Pues no.

Mel: Claro que sí. A los lectores les gusta la acción, y contigo puedo tener toda la que quiera porque eres tan activa, loca, histérica, maniaca...

Olympia: ¡Vale, Vale, Vale! Sin faltar.

Mel: No te estoy faltando. ¿Es qué acaso he dicho algo que no fueras?

Olympia: La verdad es que no. Soy eso y mucho más. ¿Pero me adoras no? Me quedo con eso. Soy como soy y no voy a cambiar por nadie. Adoro matar, adoro vivir la vida a mi manera. Disfruto haciendo lo que me da la gana y nada ni nadie me impedirá que lo haga. A no ser que a tí se te ocurra cambiarme por completo.

Mel: Tranquila, nunca te cambiaria. Perderías toda la gracia, nena. Tu mala leche te salva. ¿Y si Carel te pidiera que cambiaras?

Olympia: Jamás. Podría cambiar ciertas cosas de mí misma, o lo intentaría hacer. Pero llevo siendo así, tres mil doscientos años y me gusta, aunque a veces Nathan tenga razón y sea demasiado impulsiva. El pobre me ha soportado más que nadie. Si excluímos al capullo de Arestos, que también ha aguantado lo suyo conmigo, pero el muy cabrón tenía sus motivos.

Mel: Sí. Por supuesto que los tenía, porque sino, como para aguantarte. Una pregunta un tanto íntima, ¿qué sientes cuando matas a una de tus victimas?

Olympia: Placer, excitación. Es increible sentir como la sangre circula por mi garganta hasta llegar a mi estómago y comienza a darme fuerza y energía para continúar haciéndolo. Mmm...es pensarlo, y quiero morderte. ¿Me das un poquito de tu sangre?

Mel: ¡Y una mierda! Que eres incapaz de paraz. Nos conocemos Olympia, no me pongas esos ojitos de niña buena porque todos sabemos como eres. ¿Hay algo que nadie sepa sobre ti?

Olympia: Hay muchas cosas sobre mí que nadie sabe. Incluso ni yo misma las sé. Tú eres quien lo sabe todo sobre mí, aunque hay algo, que sí podría decirte sobre mí que sé, y que poca gente sabe (menudo lío con el verbo ser me estoy haciendo). En el fondo tengo corazón ¿sabes?, no soy tan mala como puedo aparentar. Me gusta serlo, ahora no vayáis a pensar que soy una debilucha, pero como todo el mundo, tengo también mi lado bueno aunque escasee en mi personalidad. Quien más lo conoce es Nathan.

Mel: ¡Vaya pero si parece tierna y todo!

Olympia: ¡Oh cállate, zorra!

Mel: Mírala esta... ¡Qué poco respeto le tiene a su creadora! Será mejor que te vayas largando. Veo tus colmillos sobresalir de tus labios y sé lo que viene después de eso.

Olympia: ¿Ya? ¿Tan pronto? ¿No me dejas probarte?

Mel: Ehm.. NO. ¡Deja de acercarte! ¡Socorrooooooo!

Olympia: Espero que hayáis pasado un rato divertido conmigo. No he dicho mucho sobre mí, pero me lo he pasado pipa. Me parece que Melanie no tanto... ¡Muahahahahaha! ¿A qué os quedáis sin tercer libro?

Mel: ¡Y una mierda! ¡Zorra!

Olympia: ¡Ups! Se desmayó. Adios a todos. Hasta la próxima.


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